La diabetes se manifiesta en todas sus variantes como una hiperglucemia, esto es, como un exceso de un tipo de azúcar denominado glucosa en el torrente sanguíneo. En estos casos este azúcar no está llegando a las células que la necesitan para obtener energía.
Se reconocen principalmente tres tipos de diabetes: diabetes mellitus tipo uno, diabetes mellitus tipo 2 y diabetes gestacional. Diabetes es una palabra que proviene del griego y cuyo significado es «sifón», haciendo referencia a la poliuria o exceso de eliminación de orina. Mellitus proviene de la palabra latina «mel», que significa miel; hace referencia al dulzor de la orina que le da la presencia de glucosa.
Abordaré la diabetes a través de un caso concreto. El protagonista, a quien le daremos el nombre ficticio de Sergio, fue diagnosticado a sus treinta y cuatro años de diabetes mellitus tipo 2. Podríamos afirmar que es un tipo de diabetes común en la edad adulta, mientras que la tipo 1 es más común en la infancia y juventud.
Para poder entender la diferencia entre ambas, tenemos que hacer alusión a una hormona segregada por el páncreas: la insulina. La insulina es la llave que abre la célula a la glucosa; cuando el cuerpo necesita energía, la insulina va a hacer que la glucosa entre en las células para su aprovechamiento; de esta manera el nivel de azúcar en sangre se va también regulando. El origen de la hiperglucemia en la diabetes tipo 1 es que las células del páncreas encargadas de producir insulina, las células beta, han sido atacadas por el propio organismo del individuo, impidiendo así la creación de insulina; la glucosa permanece entonces en la sangre y las células no reciben su azúcar.
En la diabetes tipo dos sí hay producción de insulina, pero las células se resisten a la misma, como si no la reconocieran, dando paso al exceso de glucosa en sangre que no va a ser tomada por las células, así que tampoco reciben su energía. Es común que también el páncreas acabe por disminuir su producción de insulina.
La diabetes gestacional se da en algunas mujeres embarazadas; se desconoce exactamente su causa, pero se acepta como hipótesis que, debido a las hormonas del embarazo, el organismo tiene dificultades en dejar actuar a la insulina: hay resistencia a su acción y la mujer presenta exceso de glucosa en sangre.

Significado diabetes
¿De qué nos está hablando la diabetes?
En nuestro inconsciente el azúcar está relacionado con la ternura, la amabilidad, el amor. ¿Quién no ha regalado dulces alguna vez para demostrar cariño a otra persona?
Observando el simbolismo de esta patología, podemos entender que si yo no dejo entrar el azúcar en mis células quizá no quiera dejar entrar el amor en mi vida; no quiero que entre la ternura en mí. Puede ser que para mí el amor sea peligroso, doloroso o tóxico; entonces voy a hacer lo posible para impedir su entrada: me resisto. Esta resistencia viene acompañada también de un miedo, miedo a volver a vivir una experiencia indeseada o simplemente miedo al amor. También podría suceder que sienta que no tengo derecho al amor, a la ternura, que no seamos merecedores de cariño.
Retomamos a Sergio, quien fue diagnosticado de diabetes a los treinta y cuatro años. En ese momento de su vida está viviendo una situación de crisis matrimonial; su mujer amenaza con volverse a su país natal. En ese momento es cuando los síntomas de la diabetes se empiezan a manifestar. Finalmente la mujer se va a su país llevándose a los dos hijos. Poco después recibe el diagnóstico de diabetes mellitus tipo 2. La palabra clave aquí es «resistencia». A la pregunta de a qué te resistes en tu vida, la respuesta le viene de inmediato: «a amar». A la pregunta desde cuándo te resistes al amor le viene con fuerza un evento dramático que le marcaría para siempre. Tenía 19 años, estudiaba y trabajaba. Una noche llega a su hogar y se encuentra a su madre llorando, con el retrato de bodas del matrimonio hecho añicos en el suelo: el padre se ha ido, los ha abandonado por otra mujer. El impacto de la noticia vino acompañado por la frase de su madre referente a él: «No puedo creer que te haga esto tu padre; ahora tienes que hacerte cargo de la casa». Aún recuerda vividamente cómo se sintió traicionado; el abandono del padre era una traición hacia él, y se dijo: «Si mi propio padre me traiciona… qué no harán los demás…» y decidió no abrirse más a nadie, lo justo para no sufrir si los perdía. Y como él relata: «No tuve juventud, tuve que dejar de estudiar y estuve aportando mi sueldo en el hogar hasta los 25 años».
La diabetes tipo II puede desenvolverse durante años sin apenas mostrar síntomas, y este fue el caso de Sergio, quien a raíz de este evento dramático únicamente recuerda tener más hambre, lo que le llevó a aumentar mucho su ingesta y acabó con sobrepeso. A los 34 se disparan de forma evidente otros síntomas propios de esta patología, como frecuente micción y sed excesiva. Y es que a sus 34 años su inconsciente revive el episodio de sus 19 cuando el hogar familiar se divide; cuando su mujer se va con sus hijos, ahora vuelve a vivir a lo que más miedo tenía: a encontrarse «abandonado y traicionado».
Paradójicamente, Sergio desarrolló resistencia al amor para no volver a sentirse traicionado y, sin embargo, toma conciencia de cómo a lo largo de su vida se ha seguido sintiendo traicionado por sus parejas, que en más de una ocasión fueron infieles. Esto nos lleva a la reflexión de que aquello que no sanamos, que evitamos y dejamos escondido en el inconsciente, es precisamente aquello que vamos a experimentar y va a tejer nuestro destino.
Sergio toma la decisión de abordar su miedo y abrirse. Y será precisamente a su padre, ahora muy enfermo y mayor, al que quiere acompañar en su última etapa de vida para quedarse con lo mejor de los dos.
Esta historia de Sergio es un ejemplo del conflicto base más común de la diabetes: resistencia y miedo, pero no es el único. Es frecuente también esta patología cuando un hogar se divide; es el tipo 1 de diabetes en edad infantil que, en algunos casos, se da en niños que viven el divorcio de sus padres o viven en hogares donde no hay unidad entre papá y mamá, aunque no se hayan divorciado, pero están en constante pelea. Los niños sienten el hogar igualmente dividido y se ven a sí mismos como excluidos. Es frecuente también el caso de personas con diabetes que viven como preparados para la acción, guardando la energía en forma de glucosa en la sangre, pero sin llegar nunca a actuar.
Recapitulando, las preguntas claves en la diabetes van a ser: ¿a qué o a quién me resisto?, ¿a qué tengo miedo?, ¿qué es el amor para mí? y, en definitiva, ¿por qué guardo el dulzor en mí?
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Biodescodificación y diabetes: Una mirada positiva a cómo las emociones pueden influir en nuestro bienestar - Notas de Prensa · 11 diciembre, 2025 a las 5:18 pm
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